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¿Y ahora
que problema tienes? - Me dijo Pepillo mientras subíamos escaleras
arriba al palomar, sabiendo que si iba a verlo era porque algo pasaba.
- Pues nada, que como siempre no sé que escribir en la editorial.
- ¿Y cuando vas a venir solo porque tengas ganas de ver volar
a las palomas?
A ver si puedo tener tiempo para perder en los palomos...
Mira las palomas es para estar relajado y ese camino tuyo elegido,
ya te dije que no seria bueno, todo eso que haces por la Columbicultura
es “pá ná”, vive tus palomos lo mejor que
sepas y déjate de escribir sobre una Columbicultura de “detallitos”...
¡ Mira, mira, mira, mira... coño ya no!, te lo has perdido,
- exclamo Pepillo - el negro, “Mique Tison”, acaba de
escribir un poema corto en las nubes. Tienes que estar atento, los
buenos palomos solo te dan destellos de luz reflejados en un diamante...
son como las estrellas fugaces de las noches de verano, así
que déjate de hablar y escucha a los palomos, igual ellos te
dicen sobre lo que debes escribir en esa editorial.
¿Qué es eso de una Columbicultura de “detallitos”?
Pues que no criáis palomos completos, solo buscáis palomos
que son una suma de “detallitos” que os tienen mediatizados
y agobiados, no tenéis tiempo para ver volar a las palomas,
y cuando las volais son bolsas del “carrefu”, porque solo
miráis el piquito, el ojito, la cabecita, la patita, el ribetito,
la pamplinita... nunca encontrareis la verdad mientras no comprendáis
que hasta el detalle mas pequeño esta vinculado a un todo,
ningún detalle tiene razón en si mismo. Tenéis
tantas obligaciones con tanta mensajera nodriza y tantos huevos que
cambiar, tantos pichones que anillar, que cuando vais al palomar estáis
estresados y cuando no estáis en él, mas preocupados
aun de la cantidad de cosas que tenéis por hacer, ¡yo
para eso no tengo palomos!, nunca estáis contentos con lo que
tenéis, los palomos os mediatizan la existencia, son un problema
mas de vuestras vidas, cuando deberían ser el bálsamo
que aliviara esos problemas. Así que tu veras si quieres seguir
cabalgando por ese camino o si deseas volver a la estación
para comenzar uno nuevo acompañado de un equipaje llamado experiencia.
Además – prosiguió Pepillo – tu no tienes
excusa, los demás quizás no hayan conocido otros mundos
y deben seguir por la única senda que conocen, pero tu sabes
que existen otros caminos, porque te empeñas en seguir aquel
que sabes que no es el tuyo, sobre todo porque ya lo recorriste y
llegastes al final. Has conseguido la fama. Has conseguido que tus
palomos sean la base para otros palomares. Has ganado en exposiciones...
pero no has conseguido lo esencial, no has conseguido lo que soñabas
de niño chico, no has conseguido criar aquel palomo que añoras,
porque el método desde el principio fue erróneo. Vives
una Columbicultura a la moda, no elegida.
¡Ahora, ahora, ahora, ! ¡Lo ves! – si, ahora si
lo vi, le respondí mientras me seguía diciendo emocionado
– era un “dó”, un “dos”, parecía
que se iba a partir, y eso que tiene pichones y huevos con la hembra,
¡si lo vieras cuando esta en pleno celo!
¿Entonces Pepillo reniego del camino recorrido como columbicultor?
Pregúntale a tu conciencia, mientras no consigas ver en tus
palomos estrellas fugaces algo ira mal. Deberás criar palomos
en los que aprecies la belleza de un solo golpe y no a través
de un examen preciso mirándolos en repetidas ocasiones, porque
para ver el detalle hay que mirar varias veces, pero para ver lo hermoso
basta con mirar una sola vez, no todo el mundo sabe ver la belleza
de los palomos, porque la belleza es un acuerdo entre el contenido
y la forma, vosotros los columbicultores de hoy solo veis la forma,
amáis la belleza que podéis ver, tocar y vender, pero
de la belleza invisible de los palomos nada sabéis, habéis
perdido el secreto de la esencia y el alma de los palomos. Comienza
a trabajar, tu sabes.
¿Por qué no me regalas algún macho para empezar
de nuevo?
Si te doy algún palomo te habre hecho parte del camino que
solo tu debes recorrer, piensa que cuanto más trabajo té
de caminarlo, más satisfactoria será la meta y la paz
de la noche pensando en lo duro que fue el día. Porque solo
sabrás de palomos cuando tengas algo de que acordarte y la
experiencia será quien te dé la sabiduría.
Sigue....