Los palomos son
para divertirse, para cuando uno llega cansado del trabajo, meterse
en ese refugio personal al que llamamos palomar y olvidarnos de que
existe una vida atrás llena de contratiempos. Los palomos deben
ser algo que nos hagan disfrutar y nos llenen de pequeños momentos
de satisfacción que es lo que mas se acerca a esa utopía
llamada felicidad.
Y eso parece que se nos olvidó. Se nos olvidó esa agradable
sensación de perder el tiempo sentado en cualquier rincón
sucio del palomar y con la mente casi en blanco, estar mirando a los
palomos, sin prisas, solo observándolos, para aprender, para
relajarnos. Sólo a través de la observación de
nuestras palomas seremos capaces de aprender aquello que tan ansiadamente
queremos saber sobre nuestras razas porque, al parecer, en el saber
y en el conocer sobre nuestras razas esta la clave de ese triunfo
que tan artificialmente se ha impuesto ( habría que hacer una
seria y profunda reflexión de cual es el “éxito”
en el mundo de los palomos). Por eso, los palomeros de hoy leen ávidamente
aquello que pueden, se enganchan a Internet buscando información,
acuden a exposiciones hablando con unos y otros y pasan el tiempo
que disponen para estar con sus palomas tratando de saber de ellas,
cuando la verdad y la sabiduría la tienen muy cerca de sí
en el palomar, sólo hay que saber buscarla; dedicándole
tiempo al trabajo -que es el secreto del éxito-; dedicándole
tiempo a los propios pensamientos y a la observación, que es
lo que nos dará el poder de la verdad. Dedicándole tiempo
a aprender a divertirse en el palomar y disfrutar con nuestros palomos
estaremos cerca de la juventud eterna; dedicándole tiempo al
estudio -que es el fundamento de la sabiduría-; y, por ultimo,
dedicándole tiempo a soñar sobre nuestros palomos que
será como engancharnos una noche de verano a una estrella.
Y si después de esto aun estamos mediatizados por esos expertos
de palomas que tanto abundan hoy en día, pensad que un experto
de palomas es sólo alguien que cada vez sabe más sobre
menos y que lo sabe todo sobre nada, porque de palomas buchonas españolas
no entiende nadie, es más, creo que tendríais que aprender
a diferenciar entre palomas y “mis palomas” ya que estas
son las que deben ser importantes para cada uno y aprender a desligaros
de tantos prejuicios como se han introducido en este mundo nuestro,
siempre buscando el beneplácito de ese amigo de sociedad, el
juicio justo de un juez, el parecido con las palomas de ese palomero
famoso, ese color de ojos, esa forma de cabeza, y esos palomares masificados
por aquello de si criando mucho podré sacar uno bueno. ¿Qué
es bueno?. Tantas y tantas cuestiones nos tienen en un estado de ansiedad
y esclavitud permanente que nos obliga a no saber disfrutar de nuestras
palomas. Pero todo es mucho más sencillo. Sed expertos en vuestras
palomas, en vuestro palomar, mirar por vuestros ojos y no con los
ojos de los demás, considerar el fracaso como un peldaño
de la larga escalera que sube hacia el triunfo y jamás creáis
que sabéis algo porque si no sólo seréis unos
ignorantes conformistas y lo malo de la incultura e ignorancia es
que va cogiendo confianza a medida que se prolonga. Conformaros con
lo que se pueda tener y aprender a ser felices con ello, solo así
os divertiréis en el palomar, que al fin y al cabo es para
lo que uno pone palomas.
Paco Hernando