Septiembre es mes de esperanza e ilusiones en el palomar, nuestros pichones criados como cada año con mucha ilusión, estarán terminando la muda y comenzando a mostrar sus posibles cualidades o defectos, cada día y casi de improvisto, iremos descubriendo como es en verdad cada paloma que hemos criado, aprenderemos de los errores y aciertos cometidos a la hora de realizar las parejas, a la mayoría y como cada año, le encontraremos defectos, pero siempre habrá alguno que nos siga alimentando las esperanzas e ilusiones que hacen que sigamos soñando con nuestras palomas.
Empieza una nueva temporada y el palomero sale de ese letargo veraniego, en el que todos dejamos un poco de lado esa pasión que nos caracteriza el resto del año. Comienza el periodo de selección de los pichones, alguien dijo que la cría es el arte de la selección, hay que criar mucho para quedarse con muy poco. Se hace imprescindible ser rigurosos y exigentes con nosotros mismos a la hora de elegir a los pichones que se quedaran en el palomar, cuantos menos palomos tengamos mayor será nuestro nivel, cuantos menos palomos poseamos, mejor los conoceremos y los atenderemos, menos esclavos de las palomas seremos y mayor tiempo para la observación de estas tendremos. Pero todo esto es una labor muy difícil, antes la selección se hacia en el aire, en la suelta, el que servia volvía, y el que no desaparecía, ahora la selección corresponde a conceptos subjetivos y personales basados en un fenotipo, en unas formas que dicta un patrón racial, es el conocimiento particular de cada uno de este estándar y la valida interpretación de el, lo que hará que esta selección sea mas o menos acertada.
Y al igual que Septiembre es el mes ideal para empezar la selección de lo que nos quedaremos y desecharemos, también es el mes apropiado para la búsqueda de aquellos palomos que nos hagan falta para nuestras líneas de cría, es esa época del año en la que todo el mundo desea disminuir su numero de palomas, en el que muchos palomares están masificados por la cría de la primavera y en el que los precios de estos palomos están en su mejor situación para el comprador. Es la fecha idónea para planificar la próxima temporada, sabiendo lo que se ha podido conseguir mediante la cría propia y buscando aquello de lo que carecemos.
Al día de hoy, un sábado once de agosto y cuando solo nos queda la terminación de esta editorial para cerrar el numero cuatro de Columba, nos desespera la impotencia que nos embarga al comprobar como aun muchos suscriptores no han recibido el numero tres de la revista, depositada en Correos el día dos de Julio pasado, y esto nos agobia porque sabemos de la ansiedad de todos por recibir esta humilde revista de Columbicultura, son numerosas las llamadas de teléfono que recibo reclamando la revista y también numerosas mis quejas y protestas a la mejor y única empresa de correos de este país, pero la respuesta que hemos recibido siempre es que “Todo aquello que no vaya certificado no es susceptible de reclamación”, es decir, que tienen todo el derecho a perder las revistas enviadas y nosotros ningún derecho a reclamar por ello. Es algo que nos indigna y nos llena de impotencia por no poder hacer nada para remediarlo, pero es obligado y quiero pedir disculpas a los suscriptores por la tardanza en la entrega de la revista.
Como con cada uno de estos cuatro números que hemos editado de Columba, nos preocupa la aceptación que por parte de los suscriptores tendrá la revista, el temor a la decepción es algo que nos acompaña a diario en este trabajo de sacar a la luz una revista de Columbicultura, el resultado de ello a veces no depende solo de nosotros, si no del compromiso que los aficionados y criadores en general tengan con sus propias razas. Pero pese a depender el posible éxito de nuestro trabajo de la colaboración de terceros, no tengo mas que palabras de agradecimiento a todos los que de una forma u otra nos habéis hecho llegar vuestra gratitud y reconocimiento. Espero que este numero de Columba y los dos que quedan para terminar mi compromiso con los suscriptores sigan siendo del agrado de la mayoría.
Saludos a todos y a observar a esos pichones, que de seguro serán los mejores del mundo, pero por favor verlos volar.

Paco Hernando

Editorial Columba IV